Al
optar por una determinada mascota, debemos
tener en cuenta si tenemos niños y sus edades,
para elegir el animal adecuado y las precauciones que se deben tomar. Por
ejemplo, los bebés no son
capaces de manejar o cuidar por sí mismos a una mascota. Incluso las primeras
veces que ocurra un acercamiento entre un gato o un perro con un bebé, se debe
poner mucho cuidado en el acercamiento gradual.
Poco a poco la mascota irá tomando confianza con el pequeño y el vínculo se irá
fortaleciendo.
Los niños pequeños que recién empiezan a caminar pero
aún no hablan, tienden a tirar el pelaje del animal, tocar sus extremidades, su
cola, sus orejas o cualquier otra parte del cuerpo. Esto puede llegar a molestar a la mascota e inducir a una conducta
violenta. Es por ello que la supervisión es fundamental, nunca debemos dejarlos
solos.
Entre los tres y los cinco años de los niños,
las mascotas más recomendadas son los conejillos de indias. Estos pequeños
animales no tienden a morder ni lastimar y los niños disfrutan mucho de su
compañía.
Entre los cinco y los diez años ya se les
pueden ofrecer tareas de cuidados y responsabilidad a los niños en cuanto a sus
mascotas. Por ejemplo cambiar el plato de agua y de comida del animal, o
limpiar la jaula en el caso de tener una mascota que vive en este ambiente.
Cuando mayor interés tienen los niños en las mascotas suele ser entre los diez y los trece años. Luego ya entran en la
pre-adolescencia y pueden interesarse por otro tipo de actividades dejando de
lado estos cuidados.

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