viernes, 28 de diciembre de 2012
Disciplina en niños: menos gritos y más elogios
Estudios sugieren qué estrategias funcionan de verdad.
Artículo publicado en el Diario El Mercurio de Chile.
En vez de enfocarse en qué hacer cuando un hijo se porta mal, los padres deberían determinar qué conducta quieren ver en ellos. A la hora de disciplinar a sus hijos, Heather Henderson ha probado todos los trucos populares. Les ha quitado juguetes. (Sus niños, de 4 y 6 años, nunca parecen echarlos de menos). Ha intentado dar explicaciones serenas sobre por qué ciertas conductas -como golpear a su hermano- son malas. (No parecen asimilarlas). También ha puesto en práctica la técnica de "tiempo muerto". "El mayor grita y golpea las paredes. Simplemente pierde control", cuenta el ama de casa de 41 años que vive en Syracuse, en el estado de Nueva York.
Lo que podría ser más efectivo son las técnicas que los psicólogos a menudo emplean con los niños más difíciles, incluyendo los que sufren de trastornos por déficit de atención e hiperactividad u oposicionista-desafiante. Estas estrategias, con nombres como "capacitación de control para padres" o "terapia de interacción entre padres e hijos" están respaldadas por cientos de estudios de investigación. Aunque componentes de estas estrategias son abordadas en los clásicos libros de ayuda y consejos, las tácticas son poco conocidas por el público en general.
La estrategia consiste en lo siguiente: en vez de enfocarse simplemente en qué hacer cuando un niño se porta mal, los padres deberían primero determinar qué tipo de conducta quieren ver en sus hijos (que sean ordenados, que estén listos a tiempo para ir a la escuela, que jueguen respetuosamente con sus hermanos). Después deberían elogiar esas conductas cuando las vean. "Cuando uno empieza a elogiarlos, aumenta la frecuencia del buen comportamiento", indica Timothy Verduin, profesor asistente de psiquiatría infantil y adolescente en el Centro de Estudio Infantil del Centro Médico Langone de NYU, en Nueva York.
Esto parece sencillo, pero puede ser difícil en la vida real. El cerebro de las personas tiene un "sesgo de negatividad", señala Alan E. Kazdin, profesor de psicología y psiquiatría infantil en la Universidad de Yale. Solemos poner más atención cuando los niños se portan mal que cuando actúan como angelitos. Kazdin recomienda al menos tres o cuatro elogios por buena conducta por cada "tiempo muerto". Para niños pequeños, los elogios deben ser efusivos e incluir un abrazo o algún otro gesto de afecto físico, puntualiza.
Según las técnicas de "capacitación de control para padres", cuando un niño “mete la pata”, los padres deben implementar consecuencias ligeramente negativas (como un tiempo muerto corto o una reprimenda verbal sin gritos).
Hacerle ver a un niño que su mal comportamiento tiene consecuencias va en contra de algunos consejos populares que dicen que los padres solamente deberían alabar a sus hijos. Pero las reprimendas y reacciones negativas no verbales, como una mirada severa, tiempos muertos o la suspensión de ciertos privilegios provocaron mayor obediencia por parte de los hijos, de acuerdo con un artículo publicado este mes en la revista académica Clinical Child and Family Psychology Review.
Temor al castigo
"Hay mucho temor hacia el castigo", indica Daniela J. Owen, una psicóloga clínica en el Centro de Terapia Cognitiva en Oakland, California, y la principal autora del estudio. "Los niños se benefician de los márgenes y los límites". Sin embargo, el estudio halló que los elogios y las recompensas, como helados o calcomanías, no generaron mayor obediencia a corto plazo.
Actitud positiva
Pero a largo plazo, los elogios regulares hacen que los niños sean más propensos a obedecer, posiblemente porque la actitud positiva fortalece la relación entre padres e hijos, apunta Owen.
Los padres a menudo arruinan sus esfuerzos de disciplinar a sus hijos al darles órdenes imprecisas y condicionales, o no concederles tiempo suficiente para acatarlas, observa Verduin, quien practica la terapia de interacción entre padres e hijos.
Al cruzar la calle, "una orden mala sería: 'ten cuidado'. Una orden buena sería: 'no sueltes mi mano'", explica. Además, recomienda a los padres que cuenten hasta cinco cuando dan una indicación a un hijo, como, por ejemplo, "ponte el abrigo". "La mayoría de los padres esperan uno o dos segundos", dice, antes de dar una segunda orden, lo que fácilmente puede terminar degradándose a gritos y amenazas.
Estas técnicas funcionan con todas las edades, pero los psicólogos enfatizan que cuanto más pequeños sean los niños, mejor. Una vez que cumplen 10 u 11 años, la disciplina se vuelve mucho más difícil.
Algunos padres intentan razonar con niños pequeños, lo que según Kazdin no funciona para cambiar el comportamiento de un niño. La razón no cambia la conducta, un motivo por el que los mensajes de incitar a dejar de fumar normalmente no funcionan, señala Kazdin. Los castigos excesivamente severos también fracasan. "Uno de los efectos secundarios del castigo es la desobediencia y la agresión", indica.
Adiós a las rabietas
Dar azotes, en particular, ha sido vinculado con conducta agresiva en niños y problemas de ira, además de conflictos conyugales en el futuro.
Aun así, 26% de los padres "a menudo" o "a veces" pegan a sus hijos de 19 a 35 meses, según un estudio en 2004 publicado en la revista Pediatrics.
En el centro de educación para padres en Yale, los psicólogos se han dado cuenta de que si los niños "practican" un berrinche, puede reducir su frecuencia e intensidad. Kazdin recomienda que los padres pidan a sus hijos que "practiquen" una pataleta una o dos veces al día.
Gradualmente debe pedirle al niño que elimine ciertas conductas no deseadas en el berrinche, como patalear o gritar. Después, debe elogiar efusivamente esas rabietas moderadas. Pronto, para la mayoría de los niños, "los berrinches verdaderos empiezan a cambiar", afirma. "En una o tres semanas, se acaban".
En cuanto a los lloriqueos y las quejas, Kazdin aconseja a los padres que imiten al niño. "Esto cambia el estímulo. Probablemente se terminarán riendo", afirma el experto.
Los investigadores reconocen que no todas las técnicas son efectivas para todos los niños. Algunos padres encuentran otras soluciones creativas que funcionan con sus hijos.
Karen Pesapane, por ejemplo, descubrió que gritar "¡Guerra de almohadas!", cuando sus dos hijos están peleando puede poner alto a la riña. "Su mal humor se transforma casi inmediatamente en risas y yo me vuelvo inevitablemente en su blanco favorito", cuenta Pesapane, de 34 años, que tiene una hija de 10 años y un hijo de 6.
Dayna Even, escritora y tutora de 51 años, se dio cuenta de que dedicarle de lleno una hora al día a su hijo de 6 años, Maximilian, se traduce en que es menos propenso a portarse mal y a interrumpir a los adultos y está más abierto a jugar de manera independiente, dice.
Piscinas: el cuidado de los niños

Ahora que los días están más calurosos, seguro que tu familia, tus niños, tus sobrinos, nietos y tú misma comienzan a utilizar más la piscina. Es por ello que como adultos responsables debemos tomar las precauciones pertinentes. Siendo así, les dejamos una serie de cuidados que hay que tener con los niños durante el verano para disfrutar de las piscinas sin correr riesgos innecesarios.
Acá te damos
algunos consejos para mejorar el cuidado de los niños alrededor de las
piscinas, ya que teniendo en cuenta estos puntos puedes disminuir entre un 50 y
90% el riesgo de un accidente en la piscina.
Cuidados
y Seguridad en la Piscina:
- No perder de
vista en ningún momento a los menores, incluso a aquellos que sepan nadar,
mientras están en la piscina. Un par de segundos fuera de la vista de un adulto
son suficientes para que un pequeño se ahogue, advierten los expertos.
- Tener un adulto
al cuidado del grupo de niños que se baña, evitando distraerse leyendo,
hablando por teléfono o cortando el césped mientras supervisa a los menores en
la piscina.
- Entregar a tus
hijos flotadores, alitas o algún otro dispositivo que les ayude a mantenerse a
flote, pero no confiarse en éstos ya que pueden ser los mismos los que atoren
al niño en la piscina.
Ahora, si tienes
algo de recursos, puedes implementar los siguientes pasos:
- Invertir en la
seguridad de los niños instalando una valla de seguridad que llegue hasta una
altura de a lo menos 1.60 mts. además de incorporar alguna cerradura de
seguridad la cual esté fuera del alcance de los menores.
- Instalar una
lona de seguridad que permita mantener la piscina cerrada hasta que un adulto
se haga presente para supervisar el baño de las personas. Hay diferencias en
lonas de seguridad y mallas de seguridad; las mallas pueden ser un tanto
riesgosas ya que los niños pequeños pueden pasar por los espacios de las mallas
de seguridad.
- Comprar una
alarma para piscina también puede ayudarte bastante y las hay de distintos
tipos, las que miden el movimiento en el agua, las que tienen un sensor que
detecta el acercamiento de los niños a la piscina, aumento de presión en el
agua (producto de un cuerpo que cae en ella), en todos estos casos suena una
sirena que si no te despierta a ti, despertará a tus vecinos.
En la foto arriba: lonas
de seguridad aguantan hasta 600 Kg de masa sobre ella.
Si bien estas
indicaciones ayudarán a mejorar la seguridad de tus niños en la piscina durante
este verano, es fundamental enseñar a los menores y mayores del hogar a no
dar ejemplos de juego en piscina o conductas poco seguras, ya que
inevitablemente los más pequeños los imitarán.
En la foto abajo: entretenida
tortuga que se le pone al niño, al acercarse al sensor que lanza la alarma de
cercanía a la piscina.
A pesar de que
muchas veces los mayores no creen que ellos puedan ser los accidentados, al ya
no ser niños, es necesario tomar conciencia que por un juego sin importancia se
puede terminar con un problema de por vida.
Si crees que se nos
pasa algún punto, déjanos tu comentario y aporta a saber otras maneras de
seguridad en el baño de los niños.
martes, 18 de diciembre de 2012
Vacaciones en Chile
Los rayos ultravioleta son más nocivos en nuestro país.
Ya vienen las vacaciones y las mamis chilenas y también muchas extranjeras irán a nuestras
playas con sus hijos. Deben saber que en Chile, la intensidad de la radiación
solar es un gran peligro para la salud de toda la familia. Nuestra ubicación
geográfica, justo por debajo del agujero en la capa de ozono, hace que la radiación que aquí llega sea más
nociva
Por eso quiero darles algunos consejos y
claves para una convivencia sana con el sol.
NO recibir el sol en forma directa entre las
11:00 y las 16:00. En ese horario, tú y tus hijos deben estar a la sombra.
Incluso en la sombra hay que utilizar protección ya que las superficies
reflectantes como la nieve, el agua o el cemento magnifican el impacto de la
radiación.
Tomar
agua para mantener el cuerpo bien hidratado. Se requieren 8 vasos de líquidos
al día.
Considera que la radiación solar también pasa
a través de las nubes en días nublados y daña la piel.
No exponer a un niño menor de 6 meses al sol.
El cuerpo absorbe el 50% del total de la radiación UV en los primeros 20 años
de vida, de modo que la responsabilidad de los padres en la prevención del
cáncer de piel es altísima.
No aplicar productos solares a un niño menor
de 6 meses. Su piel no está preparada para ellos.
No usar perfumes o cremas con alcohol en la
playa. Pueden producir alergias o manchas.
No olvidarse de la espalda. Es ahí donde
aparece la mayor parte de los tumores malignos de piel.
No
bañar a los bebes pequeños en piscinas. El cloro del agua puede dañar su piel, al igual que la posible
presencia de gérmenes infecciosos.
Debes usar sombrero, lentes y ropa de trama
gruesa,
Usar filtro PPS 30 o más, independiente del
tipo de piel. Al utilizar un bloqueador solar éste debe estar sobre la piel al
menos 20 minutos antes de la exposición.
En la playa, el bloqueador solar debe
repetirse como mínimo cada 2 o 3 horas.
Después de estar bajo el sol, es fundamental
hidratar bien la piel para prevenir que se reseque.
Por lo tanto, querida mami, si quieres cuidar
a tu hijo pequeño no lo expongas al sol entre las 11:00 y las 16:00 y si es mayor
de 6 meses ponle siempre bloqueador y si tú vas a estar al sol usa siempre
bloqueador y ropa apropiada. No juegues con tú salud y la de tus hijos y disfruta tus vacaciones con ellos.
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