Cuéntale un cuento
a
tu hijo...
Diversas
investigaciones muestran que los niños cuyos padres cantan, cuentan historias,
leen y juegan con ellos tienen un mayor logro educativo y estrechan sus lazos.
Quienes se involucran con sus hijos en actividades como la lectura y la
narración logran construir relaciones fuertes y cercanas con sus hijos y otros
miembros de la familia. Los adultos cumplen el rol de ser mediadores para
iniciar a sus hijos en los libros.
Mientras el libro
proporciona las palabras y las imágenes para el niño, contar una historia lo
anima a evocar sus propias imágenes mentales y, en el proceso, estimula la
creatividad y la imaginación. Los pequeños se vuelven excelentes oyentes y eso
es muy útil para cuando están en el colegio porque aprenden más rápido y mejor.
Relatar historias es una efectiva actividad que enseña a jugar con las palabras
y las imágenes. El poder de la narración
fortalece el amor entre padres e hijos y
potencia la imaginación y el
aprendizaje.
El contar cuentos
todas las noches a los niños pequeños es el comienzo para su transformación en
lector, con todo lo que eso implica para su futuro. La edad ideal para empezar
a contarles cuentos es después del año de vida, etapa en que comienza el
desarrollo del lenguaje. Comenzar con el 'Había una vez' y terminar con el
'Colorín colorado' son parte del rito del cuento que los papás pueden utilizar.
La mayoría de los niños se queda dormido en la mitad del relato y eso los
ayudará a que al día siguiente puedan seguir creando historias de nunca acabar.
La mejor estrategia
es narrar historias interactivas con los hijos, preguntarles qué cuento les
gustaría escuchar e iniciarla a partir de cualquier idea. No hay cuentos malos.
La narración oral no implica tener un repertorio, sólo hay que atreverse,
porque los niños siempre escucharán al papá o la mamá.
Para practicar, se
deben leer textos en voz alta dándole entonación a los acentos, a los signos de
exclamación e interrogación. La idea es crear narraciones que los niños jamás
han escuchado. Si un cuento está bien relatado puede lograr transmitirle
valores para la vida del niño, por ejemplo, cómo enfrentar una situación
difícil.
Las noches de los
fines de semana son más adecuadas para partir narrando cuentos. A medida que se
va ganando confianza, se puede hacer seguido hasta que se convierta en una
actividad regular que se extienda a los viajes largos en auto o a los paseos
con el perro.
Los padres deben
comprometerse y no sentirlo como una obligación, más bien es una inversión en
el desarrollo del niño, en su bienestar y en su felicidad.
Había una vez...una mami que siempre le contaba cuentos a sus hijos.
Había una vez...una mami que siempre le contaba cuentos a sus hijos.

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