No hay nada peor para una mami que a su
hijo o hija le dé fiebre en pleno verano. Todos sabemos que la fiebre,
más que una enfermedad en
sí misma,
es una reacción del organismo ante la
presencia de agentes infecciosos,
con la finalidad de contrarrestar sus efectos. La temperatura corporal, al
subir, produce síntomas inconfundibles:
dolor de cuerpo, de articulaciones, sensación de debilidad, dolor de
cabeza, mareos y principalmente calor, mucho calor.
Cuando la fiebre se presenta durante la época de verano, la
incomodidad es mucho mayor, y es necesario tomar las precauciones necesarias
para evitarla. No solo el resfrío
produce estados febriles, también
los cambios en la alimentación asociados
a la estación veraniega pueden
generar dolencias estomacales, descompensaciones, etc., y cada uno de estos
males tiene como primera manifestación,
la subida de temperatura.
Como evidentemente los virus y
bacterias no conocen el significado de la palabra “vacaciones”, las
personas se encuentran permanentemente expuestas a contraer alguna clase de
malestar y es necesario seguir un tratamiento especifico para
evitar las incomodidades propias del proceso febril.
Si la prevención falló, lo más indicado cuando la
fiebre asalta al cuerpo durante el verano es tener en cuenta algunas sencillas
recomendaciones: mantenerse en habitaciones ventiladas y
frescas, cuidándose
siempre de las corrientes de aire (algunos recomiendan el uso de ventiladores
para mantener el ambiente a una temperatura soportable), aliviar el malestar
general y controlar la temperatura interna con pastillas como paracetamol y en
los casos más extremos, un buen
remedio casero lo constituyen las bolsas frías,
que pueden aplicarse en la frente, el rostro y los brazos, para ayudar a
reducir el calor y por supuesto, tener al niño lo más desabrigado posible.
Para prevenir las infecciones
estomacales, que también producen fiebre, lo más recomendable
es lavar bien lo alimentos frescos y fijarnos en la fecha de vencimiento y cómo
se debe conservar correctamente cada alimento enlatado que compremos. Si va a
salir a comer a la calle, hágalo en algún lugar de confianza y tenga mucho
cuidado con los pescados y mariscos.
No te olvides de consultar con un médico.
Siempre una hija o un hijo con fiebre es complicado.
Fuente: Deia.com Repsol.com

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